En el budismo tibetano, Bodisattva es alguien motivado por la compasión, y que busca iluminarse no sólo a sí mismo, sino también al resto de personas.

Mira cómo lo hace este Bodisattva en el metro(*).

¿No te ha pasado algo parecido alguna vez? Alguien que toca una música que te gusta en el metro y te entra buen rollo? ¿o está leyendo, se ríe, y te entran ganas de reír? ¿o tú mismo con una actitud positiva, y ves que la gente te sonríe a ti?

Las emociones son muy contagiosas. Mucho más que la Gripe A. ¿Qué emociones te contagian a ti? ¿Cuáles contagias tú? ¿Qué emociones quieres contagiar?

Como si fuera la aplicación de facebook, ahí va un poco de buen rollo. Splash!!!!!

(*)Es un corto de Christine Rabette. Se titula “Merci!”.

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5 respuestas para “Bodisattva en el metro”

  1. Inma dice:

    Propongo comprobarlo empíricamente metiendo a Loreto Valverde borracha entre los, normalmente irritados, pasajeros una estación en hora punta para ver si es verdad que la risa es contagiosa.

  2. Soyunbicho dice:

    Me voy a dormir con una sonrisa…mañana +

  3. Anita dice:

    ¡Por supuesto que las emociones son contagiosas! Y pobre de nosotros si no lo fueran… Cuantas veces recurres a ese amigo que lleva años haciéndote reír en los momentos más pesimistas, que te insufla unas ganas de vivir y de “tirar pa´lante”…

    En realidad las emociones de los demás (o su forma de ser, que no deja de ser una “emoción en fase prolongada”)no hacen sino despertar aquello que nosotros mismos llevamos dentro y a veces oculto.

    ¿Sería entonces posible “manipularnos” para ver todo en positivo, para que la tristeza no nos abata, para reírnos primero y pensar después? Si eso es posible, quiero un asiento en ese tren, jeje.

    • Es muy bonito eso de que su forma de ser sea una emoción en fase prolongada.
      Y 100% de acuerdo en que despiertan algo que llevamos dentro.

      ¿Sería posible “manipularnos” para ver todo en positivo? Yo creo que no.

      Claro que en ocasiones me gustaría ver todo en positivo, estar siempre 100% feliz. Y cada vez me siento mejor, más en ese estado.

      Pero todas las emociones son necesarias. Si no, no las tendríamos. Han sobrevivido a millones de años de evolución.

      Las emociones traen información sobre nosotros mismos. Son como nuestra brújula. Nos marca nuestra interpretación de lo que pasa, lo que pensamos profunda e inconscientemente. Sin ánimo de ser exaustivo:

      - La rabia nos sirve, entre otras cosas, para defender lo que pensamos que es nuestro e innegociable.

      - La tristeza, entre otras cosas, para pararnos, digerir una pérdida, hacernos conscientes de que algo que era importante para nosotros lo hemos perdido.

      - El miedo, entre otras cosas, nos puede proteger y ser conscientes de los peligros.

      - La culpa, para ver que nuestros actos y nuestra imagen de lo que tenemos que hacer o ser, no cuadra.

      Lo malo no es tener emociones. En mi opinión, lo malo es estar anclados en una única emoción, y no saber aceptarla, integrarla, y actuar en función de lo que decidamos.

      Un viaje en ese tren sí que me daba, pero ese tren no es de este mundo, es más del país de las maravillas ;-) . Aunque bien mirado y bien sentido, a mí el viaje de este mundo me está gustando.

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