¿Te sientes realizado en tu trabajo?
Igual alguien piensa que en época de crisis no hay que pensar mucho en realizarnos, y que es suficiente con tener trabajo. En ese caso, este artículo va dirigido a aquellos que la crisis económica les ha dejado sin trabajo. O a aquellos que su crisis personal les está dejando sin energía. O a aquellos que sí aspiran a la plenitud.
“Tu corazón tiene su propia geografía, dónde prefiere estar. Puede que sea en un arroyo. O en la montaña. O en el bullicio de grandes ciudades como Londres o Nueva York. O en una granja en el campo. O en una playa. Tu corazón sabe los lugares que le fascinan.
Del mismo modo, tu mente tiene su propia geografía, dónde prefiere estar. Puede que sea entre libros de psicología, de viajes o de arte. O entre novelas históricas, románticas, o de ciencia ficción. O entre libros sobre tendencias empresariales. O entre ordenadores. Tu mente sabe los temas que le fascinan.
Tu cuerpo también tiene su propia geografía, dónde prefiere estar. Puede que sea paseando por la montaña. O en una clase de yoga. O en un gimnasio. O paseando en bicicleta. O en una cancha de baloncesto, o de tenis. O en una sesión de masajes. Tu cuerpo sabe los ejercicios que le fascinan.
Tu alma también tiene su propia geografía, dónde prefiere estar. Puede que sea en un lugar espiritual, en un templo. O entre gente honesta e íntegra. O entre personas que han elegido un cambio social. O en cualquier sitio donde los valores que tú aprecias (integridad, compasión, defensa del bien común, generosidad…) siguen siendo valorados por los demás. Tu alma sabe los valores que le fascinan.
Por lo tanto, un trabajo y una vida de ensueño consiste en identificar esas geografías predilectas, los lugares en los que tus habilidades, corazón, mente, cuerpo y alma anhelan encontrarse con más frecuencia.”
Adaptado de Bolles, Richard N. ¿De qué color es su paracaídas?. Ed Gestión 2000
Como dice el subtítulo del libro, “es un manual práctico para los que buscan trabajo o un cambio en su carrera“. Sé que el texto que he adaptado no es muy práctico. Pero a mí me parece muy inspirador. Espero que te inspire a ti también.
Enrique me ha FASCINADO este artículo. Es fascinante ver cómo puede mejorar nuestra vida y nuestra felicidad ayudándonos a detectar aquéllo que nos FASCINA.
“…una vida de ensueño consiste en identificar esas geografías predilectas…” Me temo que sólo puedo estar deacuerdo a medias. Identificarlas es NECESARIO para no desviar el tiro ni dejarnos arrastrar por el día a día, pero igual de importarte es NO FRUSTARNOS por no tenerlas.
A veces la vida nos pone lejos de lo que queremos, de lo que nos gusta, de lo que nos apetece… y a veces creemos que nos alejamos y realmente ocurre lo contrario.
Mi propuesta es la de disfrutar en la lucha por conseguir aquello que nos hace felices. Si llega o no, será una sorpresa que descubriremos en su momento.
Yo también estoy de acuerdo a medias. Yo pondría identificar, y luego pasar a la acción para conseguirlas.
Lo de “NO FRUSTRARNOS”… ¿Es posible no frustrarse? Sinceramente, no lo sé.
Sería como no sentir una determinada emoción. ¿Es posible no sentir miedo? ¿O rabia? ¿O alegría? ¿Es deseable no sentir emociones, aunque nos parezcan desagradables?
Lejos de la teoría, apelo a tu experiencia personal. ¿Tú consigues no frustrarte? ¿Nunca? ¿Ni siquiera con cosas que deseas profundamente y no consigues?
Yo creo que es imposible no frustrarse. Evidentemente esta es mi experiencia personal. Y mi experiencia como psicólogo. Incluso, en mi opinión, ni siquiera es deseable no frustrarse.
La frustración, como todas las emociones, nos indica cosas sobre nosotros. En este caso, que nos importaba conseguir lo que perseguíamos. Es decir, que no nos daba igual. Y que quizá en vez de renunciar, o conformarse, lo que nos indica la frustración es que queremos seguir intentándolo. Y que quizá deberíamos probar otros métodos para alcanzar la meta.
Evidentemente disfrutar del camino es genial. Pero sentir frustración no es un fracaso, sino un indicador que queremos seguir.
Otra cosa distinta es vivir en un permanente estado de frustración. Creo que en este caso sí habría algo que revisar en nuestra manera de pensar y de actuar.
… de hecho creo que la carencia de frustraciones es una de las causas de los actuales problemas de la sociedad, acostumbrados a un permanente estado del bienestar en el que desear algo es el paso previo para conseguirlo… Tener frustraciones no solo es, como dice Enrique, un indicador de que queremos seguir adelante, además hay que aprender a vivir con ellas. Creo que buena parte de la violencia actual en las aulas, violencia doméstica, comportamientos agresivos etc. están desencadenadas por situaciones de frustración mal asumidas por los agresores.
Aprender de nuestras propias frustraciones es lo que nos hace madurar, no solo como personas individuales, si no como sociedad.
A veces nos frustramos por no poder dar un paso de gigante, y no nos damos cuenta que a pasitos cortos podremos llegar al mismo sitio… y si lo hacemos bien, incluso disfrutaremos del camino.
Buen blog.
Muchas gracias por el comentario, José.
Estoy completamente de acuerdo.
Lo que tú dices está descrito como “tolerancia a la frustración”. Muchas veces no toleramos que las cosas no salgan como queremos.
Y entonces algunos utilizan la violencia para descargar, o para “echar balones fuera”.
Otros se rinden en seguida, y dicen “a mi manera, o nada”. O “ahora ya no juego”. Es como una pataleta, una rabieta de niño pequeño.
Tolerar la frustración consiste en darnos cuenta de que la realidad no es como habíamos pensado.
De que no sabíamos lo suficiente para lograrlo. Y que podemos utilizar otros métodos para conseguir lo que queremos.
O darnos cuenta de que nuestros deseos no tienen por qué satisfacerse al 100% siempre.
La impaciencia es otro enemigo que nos hace tolerar poco la frustración. Como bien dices, a veces hay que dar pasitos.
Ya lo decía la canción de Queen “I want it all, I want it now” (Lo quiero todo, lo quiero ahora). Toma, y yo también!
Queremos el mapamundi del corazón.
Jajaja, habrá que hacer un mapamundi para cada uno!