A lo que me refiero es a no ser el doble de nadie, no imitar, ser nosotros mismos.

Risto es un profesional del marketing. Piensa en vender un producto. Y desde el principio “ha animado” a los concursantes a ser un producto. Y suele sugerirles que sean ellos mismos. De hecho, critica la imitación.

Esto es lo que le dijo a Angel Capel hace 3 semanas:

De nuevo, no estoy de acuerdo con las formas (ver post anterior). Yo no sé si Ángel imita a Bisbal, si se parece a él, si las dos cosas, o si ninguna. No voy a entrar en esto.

Risto ha predicado con el ejemplo, y él mismo es un producto, una marca. Mucha gente dice que ve Operación Triunfo por Risto, que es lo mejor de OT. Y desde luego da que hablar (aquí ando yo hablando de lo que él hace).

No sé si Risto como producto es auténtico o fabricado. Original o imitación. De hecho, también hay quien dice que es un imitador de Simon Cowell, miembro del jurado de “American Idol”. Lo que sí sé, es que es un producto que vende.

Desde el punto de vista de Marketing, funciona, genera emociones fuertes, positivas y negativas, pasiones, da que hablar, está en la cabeza de la gente. Además se distingue del resto de los miembros del jurado. Tiene su propia marca personal.

Al margen del marketing, voy a hablar de psicología. Porque muchos problemas emocionales se generan, a mi entender, debido a que no somos nosotros mismos.

A veces queremos ser iguales que el resto, “ser normales“. Entonces disimulamos, nos inhibimos, nos adaptamos, no expresamos lo que sentimos, y nos convertimos en uno más de la manada para ser aceptados.

Otras veces ocurre lo contrario. No podemos soportar pasar desapercibidos, y o bien nos amoldamos a las altas espectativas de los demás, o bien a las nuestras. Pretendemos ser especiales, reconocidos, admirados, y fabricamos una personalidad, una careta, realizamos acciones que no nos pertenecen, que nos vienen grandes o que no encajan con nosotrs. Y entonces estamos acelerados, ansiosos por obtener el reconocimiento de los demás, miedosos por si nos descubren la farsa, estresados por dar la talla, rabiosos cuando no lo conseguimos, decepcionados cuando los demás no nos reconocen…

En definitiva, o somos nosotros, o el malestar emocional está prácticamente garantizado.

Pero, ¿qué es ser nosotros? Bueno, se puede empezar por saber lo que no somos. Escucha tus emociones y el ruido mental, y en seguida te darás cuenta si estás haciendo lo que realmente quieres, sientes, y eres, o te estás comportando para dar una imagen que no es tuya.

Es que si soy yo, no me va a querer nadie“. Esta frase lo único que refleja es lo poco que te gustas a ti mismo, lo poco que te quieres. Por eso crees que el resto no te va a querer. Y por otro lado, ¿ para qué necesitas que te quieran? Piensa un momento sobre eso. Igual porque tú no te quieres. Igual porque estás más centrado en la imagen que das, que en ser.

Irónicamente, cuando somos nosotros mismos, cuando estamos conectados con lo que nos gusta, con nuestra esencia, con nuestro ser, nos volvemos más atractivos. Porque la autenticidad suele atraer. Pero esto es un efecto secundario, no lo importante, en mi opinión.

Desde el punto de vista del marketing, si quieres ser una marca, una opción es buscar tu esencia (hay otras opciones). Lo que disfrutas, lo que te gusta, lo que eres. Y probablemente encuentres tu mercado, y tengas consumidores para tu producto. Evidentemente faltarían muchos más aspectos para tener éxito comercial. No voy a seguir con el argumento, porque no soy un experto en marketing.

Desde un punto de vista psicológico, si quieres tener bienestar y paz, busca tu esencia. Lo que disfrutas, lo que te gusta, lo que eres. Y desapégate del resultado. Desapégate de las opiniones de los demás. Céntrate en ser, y no en parecer, o gustar. Entonces parecerás lo que eres. Y gustarás a quien conecte contigo. Y no gustarás a quien no conecte contigo. Mientras tú, simplemente dedícate a ser.

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6 respuestas para “No hagamos de Risto(II): Seamos nosotros mismos”

  1. jj dice:

    Ser uno mismo es dificil requiere conocerse bien y aceptarse aun más… la duda es como llegamos a ser uno mismo y creo que en parte hay cosas que solo aprendemos mediante la imitación, aun más cuando somos pequeños, gran parte de los aspectos importantes que marcan nuestra personalidad no los captamos de un libro sino de las personas que nos rodean y a las cuales admiramos…lo que me lleva a pensar que hay que tener más cuidado de lo que parece con los referentes y con las personas que ‘molan’ y hay de todo pero en los medios no se resaltan muchas veces lo bueno…así que aunque directamente no queramos juzgar al producto risto… creo que no está de más darle un tirón de orejas al que lo creo

    • jj, sí que es difícil conocerse y aceptarse. Un método para ser nosotros mismos es escuchar nuestras emociones, especialmente la culpa. Me explico, aunque lo desarrollaré más en otro post.

      Cada vez que imitamos, que nos amoldamos a lo que dice otro para ser aceptado, para que nos quiera, no estamos siendo nosotros mismos. Cada vez que sentimos vergüenza ante nuestros actos o pensamientos, cada vez que nos sentimos culpables por ser como somos, no estamos siendo nosotros mismos. Cada vez que sentimos ansiedad por estar en sitios que no queremos estar, o por mantener unas expectativas elevadas, no estamos siendo nosotros.

      Por eso el camino de ser nosotros mismos, de la libertad, tiene un precio: pasar por la culpa. Pasar por la sensación desagradable de defraudar las expectativas de los demás y las nuestras propias. Pasar por encima del temor de que no nos quieran y de quedarnos solos. Que por cierto, es un temor, pero no conozco a nadie que se haya quedado solo por ser él mismo. Si acaso, algunas relaciones se han roto, como consecuencia de que se pone encima de la mesa distintos objetivos. Pero otras nuevas han comenzado. Y si en última instancia nos quedáramos solos, este no sería el tema fundamental. A veces hay que elegir entre ser nosotros, o vender nuestro alma para recibir algo de amor. Un amor no es verdadero nunca si tienes que transformarte y disimular para que te quieran.

      Y no digo que ser tú mismo sea ser inflexible, imponer, o no negociar.

      Respecto a lo que hemos aprendido, evidentemente de pequeños quizá no teníamos suficiente discernimiento. Y aprendemos a adaptarnos para que nos quieran (los padres, el grupo de amigos, el colegio…). Y también imitamos modelos vistos en televisión, los modelos que tienen éxito. Evidentemente no nos han enseñado a respetarnos, sino a cambiarnos. Ahora, poco a poco, podemos empezar a darnos cuenta de lo que hacemos.

      Totalmente de acuerdo, hay que tener mucho cuidado con los modelos que molan, lo que imitamos, para no traicionarnos a nosotros mismos.

      • Mercedes dice:

        Estupendo Enrique, pero en relación a esto que cuentas no puedo dejar de pensar en la familia. Aún sabiendo todo esto, a mí me ha pasado que llegado un momento he tenido que reconocer que no tenía la familia que yo creía, que llevaba mucho tiempo, quizás toda la vida con una imagen irreal de mi propia familia. Mis deseos de familia que se comunica y que comparte cosas, se ha dado de tortas con la realidad.

        Primero me ha costado años darme cuenta de que las cosas eran así y no como yo quería, y después he vivido la etapa de aceptación de la realidad como una auténtica muerte. Esto es tan doloroso y te hace sentir tan de repente despojado de todos tus referentes, que muchas veces me he preguntado si no sería mejor seguir como estaba.

        ¿Se te ocurre algún modo de vivir este proceso de aceptación sin tanto sufrimiento? porque seguro que se puede hacer mejor que lo que yo he hecho, que ha sido probar y probar hasta tener claro cómo eran las cosas en realidad.

        Además muchas veces me pregunto cómo puedo hacer para que mis recuerdos, los de la infancia y la adolescencia no sean tan dolorosos después de mi ruptura familiar, ¿algún consejo?

        Muchas gracias

        • Gracias por tu respuesta Mercedes.
          Muchas veces el proceso es muy doloroso, tal y como lo estás viviendo tú. Yo también he vivido procesos muy dolorosos.
          Buda decía que el dolor es una parte de la vida, pero que el sufrimiento es opcional.
          Tan fácil de decir, tan difícil de aplicar, a no ser que seas buda.
          El papel y las ondas sonoras lo aguantan todo, el lector y el que escucha lo aguantan más difícilmente.
          Pero veamos un poco más en profundidad lo que quiere decir la frase de buda.
          En mi opinión quiere decir que el sufrimiento es el apego a las ideas, la resistencia a la realidad. Es la reacción natural de nuestro ego cuando las cosas no son como él quería. Es la sensación de que va a morir, porque su sentido de realidad, lo que creía ser, se viene abajo, y siente que muere.
          Se nota tu dolor en el proceso que cuentas.
          Y suele ser común que el proceso ocurra así.
          Primero, resistencia a ver, idealizamos y no vemos la realidad.
          Después, resistencia a aceptar, y ahí se produce aún mayor sufrimiento. Queremos que sea a nuestra manera. Lo comparas con la muerte, y en realidad, tiene mucho que ver. Estás matando tus ideas de lo que habías pensado que era tu familia. Tendría que hacer más preguntas para entender qué es lo que le hace a tu ego sufrir tanto, “qué es lo que le está matando”. Como tú dices, se caen tus referentes, y ahora hay que agarrarse a otros, o incluso, aprender a vivir sin referentes. No es fácil, no.
          Puede que pretender que el proceso no sea duro lo haga aún más difícil. Sería apego al placer o resistencia al dolor. No digo que haya que sufrir porque sí, pero a veces lo hacemos aún más doloroso si nos resistimos a sufrir. Lo que se resiste, persiste. Porque nos estamos centrando en lo que no queremos, y entonces lo alimentamos más.
          En cuanto a lo de si “sería mejor seguir como estaba”, pues no lo sé. Probablemente no sigas como estaba porque la situación anterior no te gustaba. Porque ya no podías mirar hacia otro lado. Porque habría una crisis, (que significa problema y oportunidad en chino), y algo necesitaba ser cambiado o aceptado. Lo anterior no funcionaba. Lo que ocurre es que igual el resultado no era el que habíamos imaginado.
          El proceso no es agradable, pero insisto en que probablemente tu ego esté provocando que sea especialmente doloroso.
          Aceptar no significa que nos guste lo que haya. Aceptar significa reconocer que los hechos son los hechos. Que en tu familia hay incomunicación. Eso es lo que hay.
          A partir de ahí, se abren varias vías.
          Ver en qué medida lo fomentas tú. ¿Cómo te incomunicas? ¿Para qué te sirve a ti esta situación de incomunicación?
          Ver cómo se está comunicando el resto de tu familia. igual no se comunican verbalmente, pero lo hacen de otra forma, con sus conductas y acciones. Igual hay resentimiento y venganzas por medio. Igual hay demandas no expresadas o no escuchadas por su parte.
          Si la comunicación no mejora (y mejorar significa que haya comunicación, y no que lo que se comunique sea lo que nosotros queremos), igual hay que proponer acciones más contundentes, y poner límites.

          Lo del proceso de aceptación, igual es que es tu manera de aceptar: “probar, probar hasta tener claro cómo eran las cosas en realidad”. Me lleva a pensar que hasta que no se agote la última posibilidad, sigues intentándolo. No digo que haya que hacerlo de otra forma, sólo apunto una posibilidad, que insistes hasta el final, y claro, hace el proceso más largo y doloroso.
          Lo de los recuerdos de la infancia, creo que tendría que saber qué recuerdos son… y porqué te duelen… Y no creo que sea buena idea escribirlos aquí en público.

          Gracias por tu mensaje tan abierto y sincero.

          • Mercedes dice:

            Tienes toda la razón, comencé intentando que la comunicación fuese a mi manera y me di cuenta que ese no era el camino, porque tenía mucho de imposición a pesar de que a mi ego le costó reconocerlo. Luego vi que sólo contemplaba un resultado, nuevo error por mi parte. Y por fin descubrí, al ponerme en el lugar de mis hermanas, que en realidad yo no estaba enviando el mensaje que pretendía. Incomunicarme como tu dices me servía para reforzar en cierto modo mi papel de “víctima” y echar balones fuera.

            Me has dado una nueva idea, quizás la clave no esté en insistir hasta el final, sino en ser más clara y no alargar esta especie de agonía con la indefinición de todos, unas veces alimentándola conscientemente y otras de forma inconsciente, pero al fin y al cabo prolongando algo por miedo al resultado final, seguramente.

            Muchas gracias por tu interés y tus ideas.

  2. Mercedes, me alegro que mi comentario te haya servido para darte cuenta de algo.

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