¿Cómo ha sido para ti esta semana? ¿Has visto la botella, medio llena, o medio vacía?
¿Medio llena? Entonces mira el vídeo, ríete, y no sigas leyendo.
¿Medio vacía? Puede que efectivamente estuviera medio vacía, o casi vacía. Y en ese caso, ¿Cómo fue tu actitud? ¿Te ayudó a llevarlo mejor, o te amargaste? ¿Te ayudó a tomar acciones hacia donde querías, o hacia la parálisis, el sufrimiento, o la destrucción?
Si fuiste pesimista, verás cómo te sorprendes con el vídeo de Quique San Francisco, porque sé que te va a gustar
.
Mi actitud a principios de semana no me ayudó en nada. Afortunadamente me di cuenta, y he empezado a hacer otras cosas…
Llevaba unas 3 semanas con más trabajo del que podía realizar. Yquería que saliera perfecto, porque quería dar una excelente imagen ante algunos de mis clientes.
Esta semana me empecé a sentir bastante estresado, ansioso, malhumorado… Sin tiempo para nada, no estaba satisfecho con mis trabajos, y seguía trabajando, robándole horas al sueño, al ocio, a mi gente, tomando demasiado café para rendir… Me fijaba sólo en lo que faltaba, en que no estaba perfecto, que mis clientes podrían pensar que no había sido lo suficientemente bueno… Me puse un nivel elevadísimo de autoexigencia. Entré en un círculo vicioso insostenible a largo plazo.
Afortunadamente saltaron mis alarmas. Me di cuenta del problema. Mi pecado estaba siendo la soberbia. La autoexigencia exagerada. La pretensión de hacerlo perfecto. De dejar encantados a mis clientes.Y mi forma de conseguirlo estaba siendo el esfuerzo desmedido. La autosuficiencia.
A estos compañeros de viaje ya los conozco. Muchas veces me apoyan. Pero cuando sólo me dirigen ellos, equivoco el rumbo.
Si soy honesto, mi situación no era grave (en comparación con otras situaciones realmente difíciles que todos hemos vivido). Y tenía una solución relativamente sencilla, si es que quería resolverlo.
Finalmente ayer dije ¡BASTA! Tomé decisiones. Renegocié un plazo de entrega. Me di cuenta de que había hecho las cosas más que razonablemente bien (dejé la autofustigación inconsciente). Si algún cliente no estaba del todo satisfecho, tenía todo el derecho del mundo a no estarlo. No era una tragedia no haber cumplido sus expectativas (ya veremos qué es lo que pasa, igual son mis expectativas, proyectadas en él, más que las suyas). Si es necesario, se modifica el trabajo, no pasa nada. También he pedido ayuda con algunos temas. Yo solo no podía con todo. Ayer me tomé el día libre. Hoy tengo mucha más energía, y visión más clara, incluso soy más productivo, pero sin tanto esfuerzo.
A veces la solución pasa por identificar nuestra perspectiva, y cambiarla si así lo decidimos.
Yo no hago todo bien. Pero mi perspectiva inconsciente estaba siendo “tengo que hacerlo todo, perfecto, solo, y ya“. Así que el remedio era un poco más de humildad. No es hacer las cosas mal. No es no esforzarse. No es la irresponsabilidad. Sí es no autoexigirse hasta el límite. Sí es pedir ayuda. Sí es dar más valor a lo que sí estoy haciendo bien. Es responsabilidad, pero no sólo con el trabajo, sino con todo.
Yo no estoy todo el tiempo feliz. Ni veo todo con optimismo todo el rato. No soy Victor Frankl. Y tampoco me preocupa demasiado. Para eso están las emociones desagradables, para indicarme que el camino puede no ser por ahí, que mi interpretación puede no ser la correcta. Entonces toca observarse, reflexionar, pedir ayuda, para darnos cuenta de lo que nos hacemos a nosotros mismos. Y si podemos (o si queremos permitírnoslo), cambiarlo.
Mi botella estaba casi llena, y yo estaba atragantándome. Ahora lo miro, y me río. Estaba ciego, torturándome sin darme cuenta. Siempre estamos a tiempo de tomar perspectiva, de cambiar la perspectiva, de cambiar de actitud, de cambiar nuestras acciones.
¿Y tú qué? Al final ¿Cómo viste tu semana, medio llena, o medio vacía? ¿Qué perspectiva adoptaste? ¿Es la única posible? ¿Es la que más te apoya? ¿Se puede hacer algo distinto? ¿Quieres hacerlo?
Hoy me siento muy bien. Te deseo que tengas un fantástico día. Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así…
Etiquetas: Actitud, Coaching, Consciencia, creencias, Emoción, optimismo, Salud