¿O era al revés? No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Esto nos lo decían nuestras abuelas y nuestros padres, consejo demasiado bueno como para aplicarlo.
La procrastinación (wikipedia) es la acción de aplazar actividades o situaciones que uno tiene que hacer, por otras situaciones más irrelevantes y agradables. Yo creo que hay mucha tela que cortar por ahí debajo.
Empecemos por un interesante experimento que ha hecho Dan Ariely, profesor del MIT, y que se encuentra explicado en su libro “predictability irrational” (predictiblemente irracionales). (Entrevista del programa Redes, con Eduard Punset, y hablan de ello a partir del segundo 40).
Entonces parece que el motivo fundamental que expone Dan Ariely es la pereza. Trabajemos en un principio con esta hipótesis. Aunque si no fuera ésta la razón, igual descubrimos que no realizar los objetivos podría considerarse un éxito, y no un fracaso. Veamos…
Si tomamos como hipótesis la pereza o la desidia, y queremos acabar con ella, claramente funciona poner plazos. Y establecer unas consecuencias (refuerzo/castigo). En el caso del experimento de Dan Ariely, suspender. Y funcionó. Hubo mejores resultados cuando hubo plazos (4, 8, y 12 semanas) que cuando hubo un único plazo (12 semanas).
Quiero hacer un inciso: si el experimento pretende demostrar que los resultados suelen ser mejores si hay planificación que si no la hay, yo estoy bastante de acuerdo. Según mi experiencia en consultoría, en los equipos donde he trabajado, nunca conseguiríamos ni la mitad de lo que conseguimos sin unas planificaciones tan exhaustivas, ni con unos plazos tan ambiciosos. Por supuesto que sirve.
Pero no sirve siempre. No siempre se logra que todos realicen los objetivos. La realidad supera ampliamente cualquier teoría. Alguno de nosotros puede sentir que no es la pereza lo que lleva a las personas no cumplir objetivos. De nuevo hay más razones por ahí debajo.
Podemos definir motivación como la razón por la que alguien hace lo que hace. Desde aquí, yo propongo que todo el mundo está permanentemente motivado. Es decir, todo el mundo hace lo que hace por algo (o no hace lo que no hace por algo). Si no fuera así, haría otra cosa.
Analicemos primero lo que pasa con otras personas, y después, lo que pasa con nosotros.
Si estamos hablando de dirigir personas, lo importante es encontrar lo que motiva a alguien, para conseguir que realice los objetivos. Esto ya lo han descrito multitud de teorías de la motivación. Teniendo siempre en cuenta que:
1. No a todos nos motiva lo mismo.
2. Lo que nos motivó en un determinado momento no significa que nos vaya a motivar siempre.
La motivación es personal (depende de cada persona) y temporal (depende del momento).
Si se trata de comprender porqué nosotros mismos no cumplimos lo que decimos que vamos a cumplir, entonces toca de nuevo la honestidad.
¿Por qué no cumplimos nuestros objetivos?
- En primer lugar, igual el objetivo a cumplir no es nuestro objetivo. Puede que sea de nuestras parejas, amigos, padres, hijos, jefes, organizaciones… y no nuestro. Si no es nuestro objetivo soñado, si no es lo que “realmente queremos”, vamos a tener que aplicar mucho esfuerzo, autoconvencimiento, y autodisciplina, para conseguirlo. Poderse se puede, pero con mucho esfuerzo.
- Puede que simplemente tengamos otras prioridades. Cuando alguien dice “no me ha dado tiempo“, es porque ha hecho otras cosas que sí le han dado tiempo. Es como si fuéramos a un supermercado, con un carrito con 24h de capacidad, y en el carrito puedes echar lo que tú quieras. Hasta llenar las 24h. Y quizá no haya sitio para lo que no haces.
- Puede que sí seamos perezosos, y que prefiramos que lo haga antes otro, y aprovecharnos del trabajo del otro.
- Puede que seamos cómodos y hedonistas, y prefiramos otras acciones más placenteras.
- Puede que no queramos equivocarnos, y la mejor manera de no equivocarse es no haciendo. Haciendo el símil futbolístico, el único que falla el penalti es el que lo tira.
- Puede que pensemos que eso no lo tenemos que hacer nosotros. Que lo tiene que hacer otra persona. O que no tiene que realizarse. Y en consecuencia, no lo hacemos.
- Puede que nos estemos vengando de otra persona. Es decir, fastidiando a alguien al no realizar el objetivo.
- Atención a esta: puede que nos estemos vengando de nosotros mismos. Nos sintamos culpables de algo, e internamente nos hacemos fracasar. Si te parece esto ciencia ficción, seguro que conoces a alguien que se machaca a sí mismo mucho, y no consigue cosas que le harían salir de una situación penosa.
- Puede que no nos creamos con suficiente capacidad. Atención, porque ¡lo que crees de ti mismo, probablemente acabe en convertirse en realidad!
- Puede que no tengamos medios. Aunque quizá lo que nos falte es la amplitud de miras para conseguir los medios que nos lleven a nuestro objetivo. Hay imperios construidos prácticamente desde la nada.
- Puede que tengamos miedo. Miedo a asumir la responsabilidad si lo conseguimos. Luego pueden pedirnos que sigamos haciéndolo igual de bien. Miedo a asumir la responsabilidad si no lo conseguimos. Nos pueden acusar de incapaces.
Podríamos seguir… Porque como decían en Platoon (¿o era la chaqueta metálica?) “Las excusas son como el culo, todo el mundo tiene uno”. Uy, perdón por la grosería, he dicho excusa. Quería decir motivo, razón.
Todo el mundo tiene una razón para hacer lo que no hace, y para no hacer lo que no hace. Quizá se le ocurran varias, pero hay una fundamental. ¿Cuál es tu razón para no conseguir tus objetivos?
¿Y si, después de todo, no conseguir el objetivo fuera realmente nuestro lo que “secretamente”, inconscientemente, queremos? ¿Y si ese fuera el éxito, no conseguirlo?
En el caso de que después de hacer este análisis, aún queramos conseguir el objetivo, mira el siguiente post: Consigue tus objetivos.
Pd: Gracias Fran por descubrirme los trabajos de Dan Ariely.
Etiquetas: Coaching, liderazgo, Motivación
De nada Enrique. Gracias a ti por descubrirme tantas otras cosas!
y yo que pensaba qeu me daba pereza. alguna cosa en el curro no la he hecho porque no me daba la gana. mejor no decirlo
Realmente encuentro muy interesante conocerse a uno mismo. En ocasiones les hago una broma a mis amigas (muchas Brasileñas y Psicólogas)les digo “Mi vida era tan perfecta antes de iniciar a vivir con ustedes, no quiero más psicología por aquí, eh”
Ellas ríen bastante con este comentario, tal vez es una pequeña rebelión de mi subconsciente, jaja. La verdad, es que cuando te acercan la psicología de una forma más ejemplificada, por así decirlo, te engancha.
Saludos.
Gracias por los comentarios.
Amaia, jajaja, me parto con tu sinceridad. Para mí lo importante es no engañarnos a nosotros mismos. Engañar al resto, ya es cosa de cada uno. No soy cura, soy psicólogo. Aunque prefiero que no me mientan y no mentir, yo no soy Dios ni santo, y sé que el resto de mortales, tampoco, jajaja.
Diana, haces muy bien en no dejarte torturar por tus compis psicólogas con sus movidas psicológicas, jajaja. A veces nos ponemos de un pesado… jajaja.
Procrastinantes del mundo unios,mañana
Jajajajajaja!! Me has matado de risa!!