Ciertamente me ha dejado impactado la conferencia, sigo dándole vueltas.

Me viene a la cabeza la actitud de nunca rendirse, ante la multitud de dificultades que tuvieron que superar. Actitud que les salvó la vida.

Durante el brutal accidente, donde perdieron la cola del avión y a 12 pasajeros (que murieron), la lugaraccidenteandesprimera sensación fue: “vamos a morir”. Pero sobrevivieron.

Cayó la noche, y en aquella época en los Andes (13 de octubre de 1972), las temperaturas descienden hasta 30 grados bajo cero. “Sobrevivimos al accidente, pero moriremos de frío”. Pero montaron un refugio dentro de lo que quedaba de avión, se agruparon, y con el calor humano, sobrevivieron al frío.

Pasaron los días, y no llegaba el rescate. La comida escaseaba. Hasta que se acabó. “Sobrevivimos al accidente y al frío, pero moriremos de hambre”. Pero alcanzaron su decisión más difícil: comer carne humana (ver post anterior).

Empezaron a perder la esperanza de que los encontraran. Por una radio escuchan que la búsqueda se suspende, al no conseguir resultados. ¡Tendrían que salir de allí por ellos mismos!

Comienzan a hacer expediciones para encontrar alguna salida de las montañas. Entre el frío, la nieve, los aludes, a punto está de morir algún expedicionario. Pero siguen, buscando rutas, buscando alternativas.

Y una noche, cuando nadie lo esperaba, ocurrió una avalancha, que prácticamente enterró el avión. ¡Murieron 8 personas! Jose Luis Inciarte decía: “Aquello no nos lo merecíamos“. “Sobrevivimos al accidente, al frío, al hambre, y ahora vamos a morir en una avalancha”. Dice que estuvo muy cerca de la muerte. Pero entre ellos fueron desenterrándose unos a otros, (saliendo de la nieve), y siguieron luchando.

Aquello forzó aún más la situación, y siguieron realizando espediciones, encontraron la cola del avión, intentaron varias rutas sin suerte… hasta que, 72 días después, dos de ellos consiguieron salir de las montañas, tras 10 días caminando, y llegar a Chile, para solicitar el rescate.

¿Te parece increíble? Esta historia es real. Es un ejemplo de superación ante las dificultades. De creer en las posibilidades. De no rendirse nunca. De valor, coraje, iniciativa, creatividad, de crecerse, apostar por ellos mismos, cuidarse ellos mismos, rescatarse ellos mismos. Se hicieron responsables de sus vidas.

En gran cantidad de ocasiones podemos caer en el victimismo. En pensar que no nos lo merecemos. En creer que no podemos hacer nada. Que son los otros los que tienen que rescatarnos.

Si ellos hubieran actuado así, ahora estarían muertos. Pero eligieron vivir. Eligieron su actitud: nunca rendirse. Porque la actitud se elige.

¿Hay alguna situación en la que te sientes víctima de las circunstancias? ¿En la que estés esperando a que te rescaten, que son los demás los que tienen que hacer cosas por ti? ¿En la que crees que no puedes hacer nada, que todo está perdido?

Nadie dice que la vida sea fácil. Sólo que siempre se puede hacer algo. Incluso si no puedes hacer nada, siempre puedes elegir la actitud con la que afrontas las circunstancias. No digo que tengamos que saber de todo, y poder con todo. Eso sería omnipotencia. Por supuesto que podemos pedir ayuda.  Y si no la conseguimos, seguir siendo responsables y buscar otras alternativas.

Si quieres investigar más sobre la historia del accidente, ahí va la web: http://www.viven.com.uy/571/default.asp

¡Ojalá que esta historia te inspire tanto como a mí!

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2 respuestas para “Supervivientes del accidente aéreo de los Andes (II). Actitud: nunca rendirse”

  1. Richie dice:

    La verdad es que la historia es para reflexionarla muchas veces (a ver si me pongo algún día…).

    Lo de la actitud es tan cierto como lo cuentas y tan difícil como parece. Otro famoso caso es el de Viktor Frankl (“El hombre en busca de un sentido”) que estando prisionero por los nazis afirmaba, no es literal, que los carceleros podrían tratarle todo lo mal que quisieran pero no podrían nunca quitarle la capacidad de decidir cómo le afectarían esos maltratos. Para encontrar la felicidad en sitios como un campo de concentración nazi hace falta trabajarse mucho, pero que mucho, la actitud. ¿Por dónde se empieza?

    • Un millón de gracias por invitarme a la conferencia!
      Viktor Frankl es el ejemplo de actitud positiva, de actitud responsable, del convencimiento de que dentro de nosotros mandamos nosotros (o manda a quien nosotros le demos el mando).
      Se empieza por ser conscientes. Incluso se empieza antes, muchas veces estando “hartos de sufrir”, “hartos de que las cosas no funcionen”.
      Después, consciencia. De nuestras creencias, de nuestros beneficios (por raros que parezcan) de actuar como actuamos.
      Después aceptación de que la realidad es la que es, y hasta ese momento, hemos sido así por algo. Aceptación con comprensión, con amor.
      Después, el firme convencimiento de que queremos cambiar.
      Por último, constancia, porque hasta que se convierta en un hábito, hay que trabajar mucho!
      El resultado, fluir en una nueva actitud, pero el camino puede ser largo (y apasionante).

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